La amistad según Séneca.


Estoy leyendo el libro Séneca: sobre la amistad, la vida y la muerte. No lo he terminado, pero desde ya me atrevo a recomendarlo a cualquier interesado en vivir una vida examinada y desee leer opiniones muy distintas de las que actualmente se tienen sobre estos temas. La primera sección del libro recopila correspondencia del filósofo y un amigo sobre el tema de la amistad. Aunque siempre me he considerado ajeno al modelo de vida actual, especialmente en el poco énfasis que se le da a la búsqueda de la virtud, valentía, justicia, etc., el tema de la amistad me hizo ver algunos errores de mi postura en este tema.

Me gusta pensar que un hombre debe ser capaz de entretenerse a si mismo y no necesitar de nadie más para ser feliz. Esto no significa que deba despreciar la amistad y buscar la soledad en todo momento sino que debe disfrutar y poder cultivar la amistad pero no sentirse menos ni entristecerse cuando se está solo. Yo aprendí a estar solo y disfrutar de la soledad cuando viví 7 meses en Finlandia. Aprendí a tocar guitarra, cocinar, leer y dar largos paseos y a oír mi lengua natal una vez cada semana o dos en las charlas telefónicas que tenía con mi familia. Aprendí a observar, escribir, aprender y a ser mi mejor amigo y por esta razón no puedo comprender a las personas que prefieren aburrirse en grupo que divertirse por su cuenta. Pero tal vez llevé esta actitud al extremo y no me he preocupado lo suficiente por desarrollar el arte de ser agradable, hacer y mantener amigos y compartir experiencias de forma más deliberada.

Séneca observa que el enseñar o compartir una experiencia con alguien nos hace mucho más felices que tenerla para nosotros mismos. Aunque hay algunas excepciones a la regla, creo que en general tiene razón en decir esto. Vivimos en una cultura en donde tenemos miles de amistades y conocidos pero nuestra interacción con ellos es superficial y nunca los llegamos a conocer tan bien como para poder confiar en ellos en la forma que el filósofo lo recomienda. Sería mucho más provechoso decantar nuestra base de amistades y probar cada una cuidadosamente hasta descubrir los pocos y fieles amigos a los que podemos confiar nuestros pensamientos, sentimientos y experiencias. En la correspondencia que Séneca intercambia con su amigo se puede observar que una verdadera amistad no está basada en lisonjear a la otra persona e ignorar sus defectos sino en ayudarlo a mejorarse a sí mismo como a nosotros. Muchas veces lo reprende, le indica el camino que debe tomar y utiliza un tono severo para corregirlo, pero lo hace precisamente por que le importa su bienestar. Además de mis padres y familiares, no he tenido la oportunidad de conocer una amistad tan sincera. Sin duda tendré que leer y releer estas cartas para comenzar a comprender más profundamente las lecciones que nos deja este filósofo, pero el querer mejorar en un aspecto de la vida es generalmente el primer paso para hacerlo.

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