El poder del silencio.

Estar solos con nuestros pensamientos de forma regular es una práctica que regularmente evitamos. Nos incomoda, sentimos que es una pérdida de tiempo y fácilmente nos justificamos diciendo que tenemos cosas más importantes que hacer, aunque sólo sea revisar nuestro correo o vagar por las redes sociales. Sin darnos cuenta, nos alejamos más y más de nuestra identidad real y comenzamos a convertirnos en una mezcla de las ideas de los demás y se nos hace difícil generar ideas propias y seguirlas a pesar de la resistencia que de seguro generarán, especialmente si se separan demasiado de la norma actual. Formar el hábito de estar en silencio con nuestras ideas regularmente reactivará nuestros poderes creativos y nos hará tomar más confianza en nuestras capacidades.

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